Una de las características más destacadas de "Wallace y Gromit: Un Día de Campo en la Luna" es su técnica de animación stop-motion. Esta técnica implica crear objetos y personajes con materiales como arcilla, plástico o tela, y luego moverlos cuadro por cuadro para crear la ilusión de movimiento.
Había una vez en Wigan, un pequeño pueblo inglés, un inventor llamado Wallace y su fiel perro Gromit. Un sábado por la mañana, Wallace se despertó con un antojo terrible de queso. Sin embargo, al revisar la alacena, se dio cuenta de una tragedia: ¡no quedaba ni un pedacito de queso para sus galletas!
La premisa es tan absurda como genial: Es viernes y Wallace se da cuenta de que no tiene queso para acompañar sus galletas. En lugar de ir al supermercado, decide construir un cohete en su sótano. ¿El destino? La Luna, porque (según la lógica de Wallace) "la Luna está hecha de queso". Junto a su fiel compañero Gromit, despegan en una nave improvisada con una canasta de picnic y un par de termos de té.
Cada segundo de metraje requería 24 fotografías individuales, moviendo los muñecos de plastilina milímetro a milímetro. Si se observa el cortometraje con atención en alta definición, todavía se pueden apreciar las huellas dactilares de los animadores sobre la superficie de los personajes. Este detalle, lejos de ser un error, le otorga a la obra una textura orgánica, rústica y mágica de la que carece la animación digital moderna (CGI). Legado y reconocimientos
"Wallace y Gromit: Un Día de Campo en la Luna" es una película que es apta para toda la familia. Con su combinación de humor, fantasía y aventura, esta película es una excelente opción para aquellos que buscan una experiencia cinematográfica divertida y emocionante.
La historia es tan absurda como encantadora. Wallace, un inventor inglés obsesionado con el queso, se encuentra en una crisis existencial: no queda ni un trozo de queso en casa y las tiendas están cerradas por ser día feriado. Tras descartar varios destinos para sus vacaciones, llega a una conclusión lógica (para él): .
La premisa es tan simple como genial. Es vísperas de Navidad (aunque esto pasa a segundo plano) y Wallace, el excéntrico y queso-adicto inventor inglés, descubre que su nevera está vacía. No hay queso. Particularmente, no hay (queso curado británico). Tras hojear una guía de viajes, Wallace decide resolver el problema de la manera más complicada posible: construir un cohete en su sótano para ir a la Luna, ya que, como bien razona, "todo el mundo sabe que la Luna está hecha de queso" .
Mientras planean sus vacaciones de verano, Wallace se da cuenta de que no hay queso en casa. Convencido de que "todo el mundo sabe que la luna está hecha de queso", construye un cohete en su sótano para ir allí de picnic. En la luna, se encuentran con un robot con forma de horno
For many Latin American viewers, the characters of Wallace y Gromit are inseparable from their Spanish voices. The Latin American Spanish dub (doblaje latino) for Un día de campo en la luna is particularly notable for the performance of Alfredo Sandoval. Sandoval provided the voice for the eccentric inventor Wallace, a role he would reprise in the subsequent short films, The Wrong Trousers and A Close Shave .
Este éxito permitió que Aardman creara otros clásicos como Los pantalones equivocados y Una afeitada al ras .
